A través de la media luna
al horizonte
el caballero, con su mejor vestir
montado cual rocinante
ampo pelar, bailando con la brisa
ampo pelar, bailando con la brisa
besa la impaciencia de ver a su amada
virginal princesa.
Un rapto adolescente
en la aldea, ya no hubo paz
una bolsa de oro y el amor de niñez
motivos de pagar cara la afrenta.
Bajo el sol, y la arena
no ciegan la razón, de cruzar la duna
y la noche fría de la espera, es rutina.
Aquel torre, al lado del oasis
avanza por la escalera azul,
sólo un suspiro, detiene los pasos cansados
un grito coital, al final del escalón
y la fijación, de toda su vida
es princesa ya ajena,
lo virginal, solo queda en sus sueños.





